Por The Nexus Coffee / Foto : R. Irías
Nuevos estudios científicos confirman que el consumo de café no solo resulta seguro para la mayoría de las personas, sino que además permite una reducción del riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares, así como con una menor probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 y algunos tipos de cáncer.
Un estudio reciente publicado en la prestigiosa revista European Heart Journal señala que el momento del día en que se consume café podría influir de manera significativa en la salud a largo plazo.
La investigación, liderada por Xuan Wang, de la Universidad de Tulane, analizó datos de más de 40,000 adultos estadounidenses y concluyó que quienes concentran su consumo de café en horas de la mañana presentan un menor riesgo de mortalidad, en particular por enfermedades cardiovasculares, en comparación con quienes lo consumen a lo largo del día o no lo ingieren.
El estudio, titulado Coffee drinking timing and mortality in US adults, establece que beber café se asocia con una reducción del 31% en el riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares y del 16% en la mortalidad general, en comparación con las personas que no consumen esta bebida.
Otra investigación publicada en 2025 en la revista Nutrients indicó que el consumo de café se vincula con una reducción del 10% al 15% en la mortalidad total cuando se ingieren entre tres y cinco tazas diarias.
El análisis cita un metaestudio de 2019, que incluyó a 3.8 millones de personas, donde se observó un riesgo relativo más bajo de 0.85 con un consumo promedio de 3.5 tazas al día, además de un 15% menos riesgo de enfermedad coronaria y hasta un 29% de reducción en la diabetes tipo 2.
La investigación, titulada Coffee’s Impact on Health and Well-Being, señala en sus conclusiones que el café, antes visto con escepticismo, ha pasado a considerarse una bebida con una amplia gama de posibles beneficios para la salud.
La evidencia procedente de estudios epidemiológicos de gran escala muestra de forma consistente que el consumo moderado de café se asocia con una menor mortalidad por todas las causas y por causas específicas, así como con un menor riesgo de enfermedades crónicas relevantes, entre ellas las cardiovasculares, la diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer, el deterioro cognitivo y las enfermedades respiratorias. Estos efectos positivos se mantienen en distintas poblaciones.
Desde el punto de vista biológico, los efectos protectores del café podrían explicarse por su influencia en un mejor control de la glucosa, un aumento de la oxidación de grasas, propiedades antiinflamatorias y una mejora de las funciones metabólicas y pulmonares.
Aunque persisten preocupaciones relacionadas con el embarazo, la ansiedad y los trastornos del sueño, especialmente ante niveles elevados de consumo, la mayoría de la evidencia respalda que el consumo moderado de café, estimado entre tres y cinco tazas al día, resulta seguro para la población general y beneficioso para la mayoría de las personas.

