Por The Nexus Coffee / Fotos : The Brew Company
Las bolsas portátiles para preparar café premium, como las Coffeebrewer de Dinamarca o formatos tipo drip bag, irrumpen con fuerza en el mercado global al combinar practicidad con café de especialidad de excelente calidad, como el de Marcala, Honduras, y también de Guatemala, Costa Rica, Colombia y Perú.
Cada presentación contiene granos cuidadosamente seleccionados y tostados para ofrecer perfiles complejos, aroma intenso y cuerpo definido, todo en un formato que permite preparar una taza superior en cualquier lugar.
Esta propuesta conquista especialmente a millennials y generación Z, quienes buscan experiencias auténticas, sostenibles y listas en minutos sin sacrificar calidad en taza.
La combinación de conveniencia, calidad y sostenibilidad impulsa el interés de consumidores jóvenes que priorizan experiencias diferenciadas y productos alineados con valores ambientales.
El formato portátil facilita el consumo en oficinas, viajes, actividades al aire libre o en el hogar sin equipos especializados, sin renunciar a estándares propios del café de especialidad.
Según la firma Transparency Market Research, con sede en Wilmington, Delaware, Estados Unidos, el mercado mundial de este tipo bolsas y similares alcanzó los $900 millones en 2024 y, de acuerdo con proyecciones, llegará a $1,670 millones en 2035, con una tasa de crecimiento anual compuesta del 5,8 % entre 2025 y 2035.
Otras consultoras amplían el alcance del segmento y sitúan el mercado por encima de los 2,600 millones de dólares en 2024, con proyecciones que superan los 4,700 millones de dólares a inicios de la próxima década. El crecimiento responde al auge del café de especialidad, el comercio electrónico y la preferencia por formatos individuales fáciles de preparar.
Asia-Pacífico lidera el dinamismo del sector, aunque Norteamérica y Europa muestran una expansión constante impulsada por consumidores que buscan conveniencia sin renunciar a calidad ni trazabilidad.
The Brew Company, empresa de Dinamarca con sede en Middelfart, introdujo el concepto Coffeebrewer en 2008 y figura entre las pioneras en llevar este formato portátil de preparación directa al mercado internacional. Su propuesta consiste en una bolsa con filtro interno que permite elaborar café dentro del propio envase, con solo añadir agua caliente.
El diseño combina elementos de inmersión y goteo en un sistema todo en uno que elimina la necesidad de equipo adicional. Desde su lanzamiento, múltiples empresas y tostadores en distintos países desarrollan productos similares en formato drip bag, lo que confirma la consolidación y competencia creciente dentro del segmento.
Una de las características que distingue este tipo de productos es la incorporación de cafés de especialidad con trazabilidad clara, por ejemplo, las Coffeebrewer incluyen opciones provenientes de la región de Marcala, en el departamento de La Paz, Honduras.
El café procede de la cooperativa COMSA (Café Orgánico Marcala S.A), reconocida por su producción orgánica y prácticas agrícolas sostenibles.
Los productores afiliados a COMSA cultivan a altitudes que oscilan entre los 1,200 y 1,700 metros sobre el nivel del mar, con variedades como IHCAFE 90, Icatu y Red Catuai. Estas condiciones aportan perfiles sensoriales definidos, acidez brillante y notas dulces que reflejan los suelos fértiles de la zona.
La inclusión de café de Honduras, Guatemala, Costa Rica, Colombia y Perú dentro de esta categoría de productos refuerza la presencia de América Latina en mercados internacionales de valor agregado, donde los consumidores priorizan calidad, historia de origen y prácticas responsables en la cadena productiva.

