02.03.2026

Domínguez convierte los filtros Chemex en arte

Rostro de Jesucristo pintado en filtro de cafetera Chemex por el artista hondureño Denis Walter Domínguez.
Rostro de Jesucristo pintado en filtro de cafetera Chemex por el artista hondureño Denis Walter Domínguez.
Por Roger Fernández / The Nexus Coffee / Foto : Alexis Reyes

Desde lo cotidiano y efímero, Denis Walter Domínguez (Taulabé, Honduras, 1969) convierte los filtros usados de cafeteras Chemex en piezas de arte únicas; es decir, transforma un objeto destinado al desecho en un soporte cargado de expresión y significado.
Sobre ese papel marcado por el café, el artista hondureño despliega un trazo preciso y una técnica depurada. Da vida a obras que dialogan con la cultura cafetera y con la estética del realismo.
Domínguez, formado en la disciplina del dibujo académico y obsesionado con el realismo casi fotográfico, ha hecho del trazo preciso y del dominio técnico su sello, explorando desde el óleo y el acrílico hasta la acuarela, una técnica exigente que hoy maneja con solvencia y reconocimiento.
En entrevista con The Nexus Coffee relata cómo descubrió y aprendió esas técnicas y qué circunstancias lo llevaron a descubrir que un filtro de café puede ser el lienzo de una verdadera obra de arte.

¿Cómo descubrió su pasión por el arte, y qué le impulsa a crear?
Desde pequeño tuve este talento. Recuerdo que en la escuela dibujaba a Morazán, a Lempira, el escudo, etc. Al cumplir 11 años me fui a vivir con mi papá; dos de mis hermanos de padre tienen el talento, ellos estudiaron en la Escuela Nacional de Bellas Artes (Tegucigalpa), ellos vieron que tenía un buen dibujo, como decimos, un buen trazo, por lo tanto fui a hacer el examen de aptitud y pues lo pasé con una nota alta, ahí fue donde conocí las técnicas y el conocimiento.
Como artista, lo que me impulsa a crear es el reto de hacer obras en primer lugar academicistas, dicho de otra forma, realistas, que sean casi fotográficas; además de dominar otras técnicas, como la acuarela. Es una técnica difícil y he tenido buenos resultados y también solicitudes de clientes de retratos y otros.

¿El café ha influido en su obra? ¿Lo ha usado como material o inspiración?

Antes de trabajar obras con temas de café y en materiales de café, trabajé el tema del café en la parte de comunicación o diseño, ya que hacía los diseños del Instituto Hondureño del Café (Ihcafe). Posteriormente me solicitaron que hiciera una obra con tema de café en unos filtros de café, específicamente en filtros de café Chemex, uno de los métodos de filtrado. Así fue como vi la oportunidad de pintar sobre filtros de café y hacer mi primera exposición ligada al café y en cafeterías.
El filtro de Chemex, por su tamaño, es el mejor.

¿Qué representa para usted participar en un medio que une arte y café?
En primer lugar, es una oportunidad de que la gente me conozca como artista que va caminando, que me conozcan como persona a través del arte; además, yo estoy ligado al arte y al café por cuestiones puramente laborales o simplemente artísticas, eso viene a llenar un vacío que enaltecería a muchos hondureños que se desarrollan en muchos ambientes.
El mensaje que deseo transmitir es el amor a la naturaleza, nuestra flora y fauna, específicamente su protección o evidenciar la destrucción. Pero, por solicitudes de clientes, últimamente he hecho arte sacro, en otras palabras, temas religiosos.

¿Cuál ha sido su mayor desafío como artista y cómo lo superó?
Uno de los desafíos que he tenido es dominar la figura humana, además dominar, si es posible, todas las técnicas y hasta el momento las he manejado, ejemplos: el acrílico, la témpera, el óleo, pero una que siempre quise sentir que dominaba era la acuarela y creo que la he dominado. Ahora, volverse profesional al 100% es difícil, ya que cuando más practica uno, más especialista se vuelve, pero todas siento que las domino; sin embargo, el arte abstracto está ahí, lo veo y me resulta difícil dar ese salto, me parece que el artista que da ese paso tiene que haber tenido cierta trayectoria y haber dominado todas las técnicas, incluyendo el dominio del dibujo de la figura humana, la teoría del color, etc. En resumen, el arte abstracto o encontrar mi estilo como artista son tareas pendientes, que creo con bastante trabajo se van a lograr.

¿Tiene algún consejo para otros artistas que empiezan y buscan ser visibles?
El primer consejo es nunca dejar de pintar, la práctica hace al maestro y, segundo, tratar de estar siempre visibles, ya que en este país hacer arte no es fácil y es poca la gente a la que le gusta. Pinten, sigan pintando y siempre busquen el dominio de las técnicas sin olvidarse de la creatividad.

¿Hay una obra suya que lo defina? ¿Podría contarnos su historia?
No hay una obra que me defina, pero sí una obra que representa para mí algo especial, se llama “El último estertor”. Como siempre me dediqué a trabajar en agencias de publicidad por necesidad, casi no pintaba, pero una vez hice esta obra para participar en una bienal que hace el Centro Cultural Sampedrano. Decidí participar, y para ser la primera vez que participaba, no estaba nada mal; es una obra que habla sobre lo asfixiante que puede ser vivir en las ciudades. No gané, pero sí me la aceptaron y estuvo expuesta durante todo el evento; para ese entonces no trabajaba nada de arte, como dicen, solo fue un tirito. Bonita experiencia.