Por The Nexus Coffee
Eco Café, marca familiar surgida en las fértiles tierras de El Paraíso, oriente de Honduras, vive un momento de expansión internacional a través de Estados Unidos, Europa y Asia, gracias a una tradición de varias décadas, pureza, trazabilidad y un compromiso inquebrantable con la calidad y el cuidado ambiental.
Esta marca, nacida del compromiso con prácticas sostenibles y ecológicas, produce granos arábicos de altura con suelos ricos en minerales, que entregan un perfil sensorial inigualable: cuerpo pleno, dulzor natural pronunciado y notas equilibradas que conquistan paladares exigentes.
Café Eco ha logrado trascender fronteras con una velocidad impresionante, posicionándose en los mercados más exigentes del planeta. Sus granos viajan hoy hasta Estados Unidos, donde cautivan a los amantes del specialty coffee en cafeterías boutique y tiendas premium; conquistan Europa con su carácter distintivo en tostadores artesanales de Alemania, Italia y España; y deslumbran en Asia, donde los consumidores más refinados valoran su pureza y sostenibilidad.

Esta expansión internacional no es casualidad: es impulsada por certificaciones de calidad, participación en eventos globales como el Specialty Coffee Expo y el IWCA Summit, experiencia, pasión y dedicación para llevar al mercado internacional los granos de café SHG (Strictly High Grown), cultivados estrictamente a gran altura, entre 1,200 y 1,500 metros sobre el nivel del mar, dijo Juan Carlos Alvarenga, gerente general de Eco Café, en una entrevista con The Nexus Coffee.
“Mi esposa (Orieta Pinto de Alvarenga) y la familia de ella son los dueños de la marca y de la finca. Se llama Eco Café. Es una marca bastante icónica desde cuando existía la Casa Uhler (una tienda de alemanes radicados aquí en Honduras). Estos alemanes exportaban café hacia Bremen, Bremerhaven y Hamburgo. Entonces, de ahí la familia de mi esposa se hizo cargo de la finca hasta la fecha. De ahí nace la torrefacción para venta local y para sacar nanolotes y microlotes”, relata Alvarenga.
Con más de 60 años de trayectoria en producción y alrededor de 10 a 12 años en torrefacción, la marca ha superado desafíos como la roya y la broca, adoptando variedades Parainema, Catuai y Pacamara, valoradas por sus excepcionales características sensoriales, aroma y sabor.

“Nosotros tenemos gente que nos compra en Asia, en Europa, lo mismo en Estados Unidos. Ahorita en la actualidad nosotros estamos residiendo en la ciudad de Houston y tenemos ahí ya un mercado con una demanda y estamos abriendo ese mercado haciendo conciencia en la parte tanto sensorial gustativa como olfativa”, dice Alvarenga, quien además de liderar una marca es arquitecto y piloto de aviación.
La clave del éxito de Eco Café, según él, radica en un enfoque integral: desde la microbiota del suelo hasta el trato amoroso a la planta viva, lo que genera el aromático deseado. Alvarenga y su familia aspiran a entrar a nuevos mercados y, al mismo tiempo, apoyar a otros caficultores a crecer.
“Poco a poco, esto es un trabajo hormiga. Ya hemos traspasado barreras de fronteras y queremos ir avanzando un poco más y al mismo tiempo ayudando a otros productores que vayan creciendo también, porque en la unión está la fuerza”, dice.

Según Alvarenga, el consumo de café no solo está aumentando en todo el mundo, sino en Honduras, y esto abre nuevas oportunidades para que productores y tostadores desarrollen sus marcas de café.
“La exigencia en nuestro mercado local ha ido incrementando: ya al haber tantas cafeterías hay mayor demanda… inconscientemente, mucha gente ha comenzado a desarrollar esa parte sensorial, porque el paladar se va educando, tanto la parte gustativa como olfativa se van educando (…), el Ihcafe (Instituto Hondureño del Café) ha hecho muy buena labor formando profesionales y haciendo esa multiplicación para que ellos vayan conociendo un poquito más”, dice.
Conozca la historia de éxito de Eco Café en entrevista con Juan Carlos Alvarenga, gerente general de Eco Café:

