Por The Nexus Coffee / Fernández
El Laboratorio Químico Agrícola (LQA) del Instituto Hondureño del Café (Ihcafe) no es solo un centro de análisis: es una de las herramientas más poderosas que tiene hoy el caficultor hondureño para transformar la productividad y rentabilidad de su finca de manera científica y sostenible.
Allan Erazo, coordinador del Programa de Suelos y Nutrición con más de 35 años de experiencia, afirma que el Instituto genera investigación aplicada para resolver los problemas reales de las fincas y la transfiere directamente al productor a través de la extensión y destaca la importancia estratégica del análisis de suelo.
“El análisis químico de suelo para nosotros es clave, es la herramienta básica primigenia para poder estructurar un plan de nutrición. Usted no puede ir a tirar fertilizante a una finca sin saber qué es lo que necesita”, dice en una entrevista con The Nexus Coffee.
El laboratorio realiza análisis químicos de suelo, análisis textural y físico (incluyendo densidad aparente), análisis foliar y análisis de aguas. Estos estudios permiten diagnosticar deficiencias nutricionales, generar recomendaciones precisas con el programa FertiCAFE y evitar gastos innecesarios en fertilizantes.
El costo del análisis completo es altamente accesible: solo 345 lempiras (aproximadamente US$13), precio que se ha mantenido gracias a un subsidio cercano al 50% por parte del Ihcafe, dice Erazo.
Para enviar las muestras, los productores deben dirigirse a la agencia local del Ihcafe más cercana, donde un técnico les enseñará la forma correcta de tomarlas y coordinará su envío al laboratorio en San Pedro Sula. El resultado llega con recomendación personalizada de fertilización y encalado.
Mientras el ingeniero Dennis Fernández, coordinador del Laboratorio Químico Agrícola, resalta que este espacio procesa muestras de todo el país con el objetivo de entregar resultados confiables que impulsen una mejor producción.
“Los datos que nosotros traemos y extraemos de cada uno de los equipos pues no son modificables”, dice en una entrevista con The Nexus Coffee.
El LQA cuenta con equipos de última generación, entre ellos espectrofotómetro ultravioleta, espectrofotómetro de absorción atómica (para siete elementos), pHímetro automático, agitadores y campana de gases, todos con software que garantiza trazabilidad y elimina errores humanos.
Utiliza metodologías validadas específicas para el cultivo del café y maneja tres matrices: suelo, agua y tejido vegetal (foliar).
Su capacidad instalada alcanza las 25,000 muestras al año, aunque actualmente solo procesa entre 5,000 y 6,000, lo que representa una gran oportunidad sin aprovechar.
En un país donde el café sigue siendo motor económico, el Laboratorio Químico Agrícola del Ihcafe se posiciona como un aliado estratégico para construir una caficultura más productiva, eficiente y competitiva, destacan los dos expertos.
Los productores que deciden utilizarlo no solo ahorran dinero, sino que aumentan sus rendimientos y protegen el futuro de sus fincas.

