Por The Nexus Coffee
Desde el 12 de agosto de 2026, importadores y fabricantes de café deben documentar cada envase, saco, big bag y pallet utilizado en la cadena de suministro debido a la entrada en vigencia del Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR, por sus siglas en inglés).
Europa, que agrupa a la Unión Europea, Reino Unido, Suiza, es un mercado en crecimiento para el café producido en América Latina y Africa por lo cual el reglamento tiene un efecto importante en la industria.
Esta región aumentará las importaciones de café en más de 4 millones de sacos (un incremento del 7.3 %) y se consolidará como el principal mercado del grano al adquirir el 36.9% de las exportaciones que los países productores realizarán durante la cosecha 2026/2027.
La European Coffee Federation ha advertido que las empresas deben identificar si actúan como importadores, fabricantes o ambos. Cada rol conlleva obligaciones distintas de documentación técnica y declaración de conformidad ante las autoridades competentes de los Estados miembros.
“Las nuevas reglas no prohíben los formatos tradicionales de transporte, pero imponen requisitos estrictos de cumplimiento, trazabilidad y responsabilidad de los operadores económicos que colocan el packaging en el mercado de la Unión”, señaló la European Coffee Federation en su guía oficial.
Las cápsulas y monodosis también pasan a considerarse envases
Las cápsulas y monodosis también pasan a considerarse envases oficiales. A partir de 2028 ciertos formatos blandos deberán ser compostables, mientras los productores asumen ya la financiación de su recogida y reciclaje mediante la responsabilidad ampliada.
El sector genera 1.5 millones de empleos y una producción de café tostado superior a los 14,000 millones de euros. Adaptarse a la norma representa un esfuerzo inmediato, pero también una oportunidad para consolidar prácticas más sostenibles y competitivas a largo plazo.
Fabricantes e importadores deben mapear todo su packaging, exigir certificados a proveedores y conservar la documentación durante años. La falta de preparación puede generar retrasos en aduanas y sanciones por incumplimiento de las nuevas obligaciones de trazabilidad.
La entrada en vigor del reglamento marca un punto de inflexión. El café, que viaja miles de kilómetros hasta la taza europea, se convierte ahora en un ejemplo de cómo la Unión Europea transforma su modelo comercial hacia la circularidad y la transparencia ambiental.
En muchos países de la Unión Europea, como en Países Bajos, después del agua, el café es la segunda bebida más consumida.

