12.09.2026

Colombia importa el 63% del café que consume

Colombia es una economía de libre mercado que importa marcas de café de diferentes países para consumo interno.
Colombia es una economía de libre mercado que importa marcas de café de diferentes países para consumo interno.
Por The Nexus Coffee

Colombia, el segundo mayor productor de arábica del mundo, importa el 63% del café que consume, una paradoja que vuelve a poner bajo la lupa la producción nacional, los costos que enfrentan los caficultores y el origen del café que llega a las mesas de los colombianos.

Germán Bahamón Jaramillo, presidente de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, encendió las alarmas esta semana al señalar que durante los últimos doce meses el país importó 1,55 millones de sacos de café, mientras el consumo interno se aproxima a 2,4 millones.

Las cifras plantean una relación significativa entre importaciones y consumo nacional. Si se comparan ambos datos, los 1,55 millones de sacos representan aproximadamente 64,6% del consumo estimado. El porcentaje revela la magnitud de la dependencia externa para atender la demanda doméstica colombiana.

Bahamón reconoció que una parte de las importaciones responde a una necesidad concreta: garantizar el abastecimiento de la industria durante un periodo de menor disponibilidad. En ese sentido, sostuvo que importar es legal y puede resultar necesario para mantener funcionando normalmente el mercado interno.

Sin embargo, el presidente de la Federación Nacional de Cafeteros advirtió que no todas las compras externas obedecen exclusivamente a razones de abastecimiento. A su juicio, existe también una discusión relacionada con la formación de precios y con la competencia entre café nacional e importado.

El dirigente explicó que el precio del café colombiano está determinado, entre otros factores, por la cotización internacional en la Bolsa de Nueva York, la prima correspondiente al origen colombiano y la tasa representativa del mercado. Pero esos elementos no reflejan completamente los costos productivos.

Entre esos costos se encuentran los jornales, los fertilizantes y la recolección, gastos que recaen directamente sobre las familias productoras. Para Bahamón, cuando el precio final del producto cae por debajo de determinados niveles, resulta difícil sostener que ese café pueda proceder íntegramente de Colombia.

“Quiero ser más explícito, porque me importa. Aquí nadie está haciendo nada indebido. Importar es legal y hoy puede ser necesario. Respetamos el mercado libre y respetamos profundamente a la industria colombiana. No es una pelea. Es una advertencia sobre hacia dónde nos lleva el camino si solo competimos por el punto más bajo”, publicó en X

Colombia: el empaque debe indicar el origen del café

Agregó: “Lo que propongo es sencillo, y es por el consumidor. Hoy no existe una norma que obligue a declarar el origen del café en el empaque. Propongo que la construyamos. Que en el empaque sea tan legible de dónde viene el café como cuántos gramos contiene. Que quien está frente al anaquel pueda distinguir, sin lupa y sin ser experto, si lo que se lleva a su casa es café 100% de Colombia”.

La discusión adquirió una dimensión adicional con la intervención del congresista Julio César Triana, quien planteó la necesidad de fortalecer la información entregada al consumidor sobre el origen del café comercializado en el país y diferenciar claramente el producto nacional del importado.

“Atendiendo la propuesta del gerente de la @FedeCafeteros, Germán Bahamón, hemos radicado un proyecto de ley para que los empaques de café comercializados en Colombia indiquen claramente el país y región de origen. Hoy, el 60% del café que consumimos en Colombia es importado, aun cuando nuestro país es el tercer productor de café del mundo. Esto, muchas veces obedece a que no sabemos de dónde proviene el café que estamos comprando. Lo que buscamos es muy sencillo: mayor transparencia en el mercado y que los colombianos podamos tomar decisiones informadas sobre el café que consumimos”, publicó en X.

La propuesta de Triana busca que los empaques informen de manera visible el país y, cuando corresponda, la región de procedencia. En el caso de mezclas, el planteamiento contempla identificar los países de origen y las proporciones utilizadas, para que el consumidor conozca exactamente qué está comprando.

El debate no implica, según sus protagonistas, una oposición general a las importaciones ni un cuestionamiento a la industria. El punto central consiste en determinar hasta qué punto la competencia basada en precios puede afectar la rentabilidad de los productores colombianos y modificar los hábitos del mercado interno.

Colombia, que importa el 63% del café que consume, registró daños en la caficultura por el terremoto del 10 de agosto de 2026.

Colombia, el segundo mayor productor de café arábica del mundo, importa cerca del 63% del grano que consumen sus habitantes, una paradoja que vuelve a poner bajo la lupa la producción nacional, los costos que enfrentan los caficultores y el origen del café que llega a las mesas de los colombianos.

Germán Bahamón Jaramillo, presidente de la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, encendió las alarmas esta semana al señalar que durante los últimos doce meses el país importó 1.55 millones de sacos de café, mientras el consumo interno se aproxima a 2.4 millones.

Las cifras plantean una relación significativa entre importaciones y consumo nacional. Si se comparan ambos datos, los 1.55 millones de sacos representan aproximadamente más del 63% del consumo estimado. El porcentaje revela la magnitud de la dependencia externa para atender la demanda doméstica colombiana.

Bahamón reconoció que una parte de las importaciones responde a una necesidad concreta: garantizar el abastecimiento de la industria durante un periodo de menor disponibilidad. En ese sentido, sostuvo que importar es legal y puede resultar necesario para mantener funcionando normalmente el mercado interno.

Sin embargo, el presidente de la Federación Nacional de Cafeteros advirtió que no todas las compras externas obedecen exclusivamente a razones de abastecimiento. A su juicio, existe también una discusión relacionada con la formación de precios y con la competencia entre café nacional e importado.

El dirigente explicó que el precio del café colombiano está determinado, entre otros factores, por la cotización internacional en la Bolsa de Nueva York, la prima correspondiente al origen colombiano y la tasa representativa del mercado. Pero esos elementos no reflejan completamente los costos productivos.

Entre esos costos se encuentran los jornales, los fertilizantes y la recolección, gastos que recaen directamente sobre las familias productoras. Para Bahamón, cuando el precio final del producto cae por debajo de determinados niveles, resulta difícil sostener que ese café pueda proceder íntegramente de Colombia.

“Quiero ser más explícito, porque me importa. Aquí nadie está haciendo nada indebido. Importar es legal y hoy puede ser necesario. Respetamos el mercado libre y respetamos profundamente a la industria colombiana. No es una pelea. Es una advertencia sobre hacia dónde nos lleva el camino si solo competimos por el punto más bajo”, publicó en X.

Agregó: “Lo que propongo es sencillo, y es por el consumidor. Hoy no existe una norma que obligue a declarar el origen del café en el empaque. Propongo que la construyamos. Que en el empaque sea tan legible de dónde viene el café como cuántos gramos contiene. Que quien está frente al anaquel pueda distinguir, sin lupa y sin ser experto, si lo que se lleva a su casa es café 100% de Colombia”.

Empaques y envases deben indicar el origen del café en Colombia

La discusión adquirió una dimensión adicional con la intervención del congresista Julio César Triana, quien planteó la necesidad de fortalecer la información entregada al consumidor sobre el origen del café comercializado en el país y diferenciar claramente el producto nacional del importado.

“Atendiendo la propuesta del gerente de la @FedeCafeteros, Germán Bahamón, hemos radicado un proyecto de ley para que los empaques de café comercializados en Colombia indiquen claramente el país y región de origen. Hoy, el 60% del café que consumimos en Colombia es importado, aun cuando nuestro país es el tercer productor de café del mundo. Esto, muchas veces obedece a que no sabemos de dónde proviene el café que estamos comprando. Lo que buscamos es muy sencillo: mayor transparencia en el mercado y que los colombianos podamos tomar decisiones informadas sobre el café que consumimos”, publicó en X.

La propuesta de Triana busca que los empaques informen de manera visible el país y, cuando corresponda, la región de procedencia. En el caso de mezclas, el planteamiento contempla identificar los países de origen y las proporciones utilizadas, para que el consumidor conozca exactamente qué está comprando.

El debate no implica, según sus protagonistas, una oposición general a las importaciones ni un cuestionamiento a la industria. El punto central consiste en determinar hasta qué punto la competencia basada en precios puede afectar la rentabilidad de los productores colombianos y modificar los hábitos del mercado interno.

Recientemente, un terremoto afectó las exportaciones de café y ocasionó daños a las familias productoras.