Por The Nexus Coffee / Foto : Reyes
Los precios del café apuntan hacia una etapa de descenso durante los próximos años, respaldados por una recuperación de la oferta mundial. Sin embargo, una intensificación inesperada de El Niño podría golpear la producción, reducir suministros y devolver presión alcista al mercado internacional, es decir, frenaría la caída del precio del café.
El riesgo climático introduce incertidumbre en un escenario que, hasta ahora, favorece una mayor disponibilidad cafetera. Así lo advierte el Banco Mundial en su análisis Beverage prices retreat as supplies recover, elaborado por John Baffes y Kaltrina Temaj sobre las perspectivas internacionales.
El organismo señala que los precios del café descendieron durante el segundo trimestre de 2026, debido principalmente a mejores perspectivas de suministro mundial y a la eliminación, a comienzos del año, de los aranceles estadounidenses sobre importaciones brasileñas de café.
El arábica registró una disminución cercana al 7% durante ese trimestre y quedó 17% por debajo del nivel observado un año antes. El robusta también retrocedió, con una caída trimestral cercana al 9%, según las estimaciones presentadas por el Banco Mundial.
Mientras las cotizaciones pierden fuerza, la producción mundial avanza. El Banco Mundial proyecta 177,5 millones de sacos durante la temporada 2025-26, un incremento cercano al 2% respecto del ciclo anterior y el tercer año consecutivo de crecimiento productivo.
BM: Podría interrumpir la producción y volver a tensar los mercados
La recuperación de los suministros sostiene las expectativas de menores precios. El arábica, después de subir más de 40% durante 2025, podría caer 14% en 2026 y registrar otra reducción durante 2027, según las proyecciones divulgadas por el organismo internacional.
El panorama para el robusta también apunta hacia la baja. El Banco Mundial proyecta una disminución de 18% durante 2026, seguida por otra reducción de 3% en 2027, escenario asociado con una recuperación gradual de la oferta internacional.
Pero la tendencia descendente enfrenta amenazas. Las lluvias torrenciales persistentes en Brasil, principal productor mundial y responsable de más de un tercio del café global, podrían favorecer enfermedades y afectar el desarrollo de las cosechas durante próximas temporadas.
El mayor riesgo podría llegar desde el Pacífico. Un fenómeno El Niño más intenso de lo esperado tendría capacidad para alterar patrones climáticos, interrumpir la producción cafetalera en diferentes regiones, reducir suministros y provocar nuevamente presiones alcistas sobre los precios internacionales, en otras palabras, evitaría una drástica caída del precio del café.
La advertencia plantea una paradoja para el mercado cafetero: mientras la recuperación productiva favorece precios más bajos, el clima conserva capacidad para cambiar rápidamente las perspectivas. El comportamiento de El Niño y las condiciones agrícolas definirán cuánto durará la esperada moderación.

