Por The Nexus Coffee
El Salvador logró un precio máximo de US$55.20 durante la subasta electrónica de Taza de Excelencia 2026, un valor que mantiene al grano de este país centroamericano en el segmento de productores de cafés de especialidad. Sin embargo, este resultado es inferior al de años pasados.
En la subasta electrónica realizada el 2 de julio, la finca San Andrés logró el precio máximo de US$55.20 la libra, ofrecido por la empresa japonesa Glitch Coffee & Roasters de Marukai que adquirió un lote de 280 libras valorado en US$15,456.
El valor obtenido en 2026 refleja solidez del origen, aunque queda lejos del récord de US$122 por libra registrado en 2024 y de maximos alcanzandos en igual subasta de 2026 por países vecinos, como Nicaragua, que logró US$140 dólares por libra.
Históricamente, precios máximos evolucionaron desde niveles modestos en 2003 (US$14.06) hasta cotizaciones actuales. Este crecimiento demuestra mejoras en calidad y técnicas, pero también dependencia de unos pocos productores destacados.
El Salvador enfrenta desafíos estructurales profundos en su sector cafetalero: el cambio climático altera patrones de lluvia y eleva temperaturas, afectando rendimientos y calidad de los granos. La migración masiva de mano de obra rural reduce disponibilidad de trabajadores durante cosecha, mientras la reducción progresiva de área productiva por urbanización y reconversión limita la capacidad productiva nacional. Estos factores amenazan la sostenibilidad económica de miles de familias dependientes del café, frente a esas condiciones negativas, el gobierno de Nayib Bukele intenta repotenciar este sector.
En junio, la Comisión de Hacienda de la Asamblea Legislativa aprobó el dictamen favorable para prorrogar el Fideicomiso Ambiental para la Conservación del Bosque Cafetalero (FICAFÉ). La medida responde a la falta de fondos suficientes para pagar o redimir los certificados de inversión que vencen en julio de 2026 y que cuentan con garantía hipotecaria.
Esta prórroga busca evitar interrupciones en el apoyo financiero al sector cafetalero y mantener la estabilidad de los productores ante los compromisos pendientes.

