Por The Nexus Coffee / Foto : Reyes
El Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación (EUDR) puede impulsar a muchas empresas importadoras a instaurar la trazabilidad total en café, es decir, no solo en envíos al bloque, sino a otros continentes, según la organización Trase.
Al iniciar septiembre, Trase ha publicado un conjunto de datos que vincula países productores con mercados de destino e identifica a las principales compañías exportadoras e importadoras. El material abierto respalda a gobiernos, empresas y sociedad civil para examinar riesgos de deforestación, degradación forestal y trabajo infantil en el comercio mundial.
Según esa organización, Brasil concentra el 32% de la oferta global, seguido por Vietnam con 18%, Colombia con 9% e Indonesia con 7%. Esos cuatro orígenes suman dos tercios del café comercializado. La Unión Europea absorbe el 40% de las importaciones y Estados Unidos concentra el 18%.
Esta organización ya tiene en su sitio web un mapa de indicadores de impacto sobre la deforestación en gran parte de los países productores de café para que los consumidores europeos conozcan el origen del producto que adquieren en el mercado.
En diez países con registros de exportadores, diez compañías controlan el 35% de las exportaciones mundiales. Las treinta primeras alcanzan el 55%. Esa concentración otorga a un grupo reducido capacidad para orientar prácticas de trazabilidad y sostenibilidad en el comercio internacional del grano.
Casi el 80% de las importaciones globales pasa por compañías que también envían café a la Unión Europea. Esa superposición aumenta la probabilidad de que el reglamento europeo genere efectos fuera del mercado comunitario si las firmas unifican requisitos en todas sus cadenas.
Es factible la trazabilidad total en café
De acuerdo con esa organización, el sector mueve cientos de miles de millones de dólares y sostiene a millones de personas. Salvo cafés certificados o de especialidad, las cadenas permanecen opacas. Consumidores y compradores apenas distinguen el origen exacto y sus vínculos con riesgos sociales o ambientales.
“El panorama de la demanda también está cambiando rápidamente: el sector cafetero depende en gran medida del mercado europeo, donde los hábitos de consumo están evolucionando , como lo demuestra la creciente demanda de productos sostenibles, saludables, de alta calidad y prácticos. Mientras tanto, surgen normativas como el Reglamento de la UE sobre la deforestación (EUDR), junto con nuevos requisitos de información ( CSRD ), requisitos de diligencia debida ( CSDDD ), medidas contra el ecoblanqueo ( EmpCo ) y los esquemas de certificación voluntaria ya existentes”, plantea esa organización,sin ánimo de lucro cofundada en 2015 por Global Canopy y el Stockholm Environment Institute (SEI).
Trase advierte que “ante este panorama incierto y en constante cambio, resulta más importante que nunca esclarecer el origen del café y qué empresas controlan su abastecimiento, comprender su exposición a los riesgos de la cadena de suministro e identificar a aquellas con mayor capacidad para impulsar el cambio”.
Alrededor del 60% de la oferta proviene de fincas menores de cinco hectáreas. Muchos pequeños productores viven bajo el umbral de pobreza y, en ocho de diez grandes países productores, el hogar promedio no alcanza un ingreso digno, con brechas mayores en África.
El cultivo resulta vulnerable a extremos climáticos y al calentamiento. Amplias zonas de arábica podrían perder aptitud en las próximas décadas. Al mismo tiempo, la demanda europea se orienta hacia productos sostenibles, de calidad y convenientes, junto a nuevas normas de debida diligencia.
Alemania, Italia y Bélgica concentran el 71% de las importaciones europeas, aunque parte se reexporta. Uganda, Honduras e India dependen de forma notable de la demanda del bloque. Indonesia, en cambio, dirige una porción mayor de sus envíos hacia Filipinas.
Para varias de las mayores importadoras, Europa representa la mitad o más de su volumen. JDE Peet’s alcanza el 84%, Louis Dreyfus el 63% y Neumann Gruppe el 53%. Extender la trazabilidad a toda la cadena puede resultar más eficiente que operar flujos separados, es decir, es factible la trazabilidad total en café.
En los últimos dos años, muchas empresas y organizaciones, como Fairtrade Africa, la Red de Productores de Asia y el Pacífico (NAPP) y la Coordinadora Latinoamericana y Caribeña de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC), han estado apoyando a cooperativas de productores de café a prepararse ante los nuevos desafíos legales de la UE.

