Por The Nexus Coffee / Foto : I Gede Setiyana, OIT
Pequeños productores de café de Indonesia comienzan a transformar las condiciones laborales mediante iniciativas que promueven fincas cafetaleras más seguras, con medidas de prevención, capacitación y mejoras prácticas orientadas a reducir los riesgos ocupacionales y proteger la salud de los trabajadores.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un total de 161 caficultores del distrito de Tanggamus, en Lampung, Indonesia, recibieron capacitación en seguridad y salud ocupacional. El programa impulsa cambios graduales para proteger a quienes participan diariamente en la producción de café.
La iniciativa cuenta con el respaldo de la OIT y Nestlé Indonesia, mediante el proyecto Vision Zero Fund, orientado a mejorar las condiciones laborales. Su intervención busca fortalecer la prevención de riesgos, el cumplimiento de los derechos laborales y la sostenibilidad de la cadena cafetera.
Las actividades incluyeron una escuela de campo sobre seguridad y salud ocupacional, desarrollada durante cinco meses, entre finales de diciembre de 2025 y mediados de mayo de 2026. Diez instructores locales capacitados por la OIT dirigieron las sesiones y acompañaron a los participantes.
El programa aborda peligros frecuentes en las fincas, como el almacenamiento inadecuado de herramientas cortantes y productos químicos, la falta de equipos de protección y las posturas incómodas durante las labores agrícolas. También promueve mejores prácticas de higiene, organización y control de riesgos laborales.
¿Cómo lograr fincas cafetaleras más seguras?
Según la OIT, los productores utilizan una lista de verificación para evaluar las condiciones de sus hogares y explotaciones agrícolas. A partir de ese diagnóstico, elaboran planes de acción con mejoras previstas para las siguientes dos semanas, tres meses y seis meses.
El acompañamiento posterior resulta fundamental para consolidar los cambios. Los instructores visitan las fincas, ofrecen asesoramiento y ayudan a identificar soluciones asequibles, adaptadas a los recursos disponibles. La estrategia promueve avances sostenidos mediante el aprendizaje práctico y comunitario.
«Gracias a nuestra colaboración con los agricultores formadores del ICS (miembros de confianza de sus comunidades), podemos transformar conceptos técnicos en mensajes prácticos que los agricultores pueden comprender y adoptar fácilmente», plantea Varotama Putra, uno de los agrónomos que supervisó al equipo del ICS en la impartición de la formación y en el seguimiento de la adopción de prácticas más seguras a nivel de explotación agrícola.
Una de las participantes, Iis Sartika, y su esposo adaptaron herramientas utilizadas durante el secado del café para trabajar con mayor comodidad. También construyeron un recipiente cubierto para guardar herramientas cortantes, instalaron un punto para lavarse las manos y mejoraron el espacio de descanso agrícola.
El proyecto para tener fincas cafetaleras más seguras responde a desafíos estructurales de la caficultura indonesia, caracterizada por el predominio de pequeñas explotaciones y el empleo informal.
De acuerdo con la OIT, la iniciativa busca fortalecer la seguridad ocupacional, la protección social y la igualdad de género, contribuyendo a una cadena cafetera más sostenible del cuarto mayor productor de café del mundo.

